El PAN

La visión del PAN

En 2035, el sistema agroalimentario venezolano abastece con suficiencia y regularidad a su población, genera divisas a través de exportaciones competitivas en rubros en los que el país tiene ventajas comparativas reales, y ofrece empleo digno a millones de familias rurales. Sus cadenas —vegetal, pecuaria, pesquera, acuícola y forestal— operan de manera articulada, con pérdidas poscosecha reducidas, infraestructura logística rehabilitada y agroindustria integrada al territorio. Los suelos agrícolas se gestionan con criterios de largo plazo: la expansión de la frontera agraria ha cedido el paso a la intensificación sostenible, al ordenamiento territorial y a la integración agro-ganadero-forestal en los paisajes que lo permiten. La investigación, la extensión y la sanidad agropecuaria funcionan como servicios efectivos, no como estructuras administrativas: llevan tecnología verificada al productor y le devuelven información útil al sistema. El Estado rector no sustituye al productor ni al mercado, pero establece reglas estables, coordina la acción institucional y financia las funciones que el mercado por sí solo no provee. Esa es la imagen de futuro que orienta el Plan Agroalimentario Nacional: no la nostalgia de un pasado productivo que ya no volverá en las mismas formas, sino la construcción deliberada de un sistema que Venezuela tiene los recursos naturales, humanos e institucionales para construir, si actúa con coherencia, continuidad y decisión durante los próximos diez años.

Restablecer las condiciones habilitantes para la inversión, la producción y la articulación de las cadenas agroalimentarias, mediante un marco rector más coherente, mayor seguridad jurídica, mejor coordinación institucional y reglas de política pública más estables y previsibles.

Elevar de forma sostenida la producción y la productividad de los sectores agrícola vegetal, pecuario, pesquero, acuícola y forestal, priorizando el cierre de brechas tecnológicas, la rehabilitación de infraestructura crítica y el uso racional de suelos y agua.

Fortalecer la competitividad sistémica del sistema agroalimentario, reduciendo costos logísticos, pérdidas poscosecha y fallas de articulación entre eslabones, y promoviendo cadenas de valor más eficientes, trazables y orientadas tanto al mercado interno como a nichos de exportación.

Mejorar la seguridad alimentaria y nutricional de la población mediante una oferta más estable y diversa, mayor inocuidad, mejor funcionamiento de los canales de abastecimiento y una atención más explícita a la calidad de la dieta y al acceso efectivo de los hogares.

Consolidar un sistema nacional de investigación, desarrollo e innovación, extensión, sanidad e información agroalimentaria que permita a productores, organizaciones e instituciones operar con servicios efectivos, capacidades técnicas adecuadas y datos confiables.

Impulsar una transición progresiva hacia sistemas agroalimentarios más sostenibles y resilientes al clima, con mejor ordenamiento territorial, manejo responsable de suelos, agua y bosques, e integración agro-ganadero-forestal donde resulte pertinente.

Establecer un marco de implementación, monitoreo, seguimiento y evaluación que traduzca las prioridades estratégicas en programas-país, fases de ejecución, indicadores verificables y decisiones periódicas de ajuste.

Principios Rectores

Los criterios que orientan todas las decisiones del Plan

El PAN no solo define metas; también establece los criterios bajo los cuales debe impulsarse la transformación del sistema. Sus principios rectores ofrecen una base conceptual para orientar decisiones de política, diseño programático, asignación de recursos y coordinación institucional.

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